Seguramente has escuchado que los escarabajos (orden Coleoptera) no pueden picar, debido a que no tienen estructuras para ello. Sin embargo, como casi todo en la biología, nunca faltan las excepciones. El escarabajo escorpión (Onychocerus albitarsis) es un claro ejemplo de esto. En el siguiente artículo te enseñamos todo sobre este interesante insecto.
Si bien muchas familias de escarabajos, como Carabidae, Coccinellidae y Lampyridae, producen sustancias defensivas, estas son secretadas por glándulas ubicadas en el abdomen o el tórax. Entonces, ¿qué hace distinto al escarabajo escorpión? Pues bueno, la diferencia es que esta especie sí posee un aguijón propiamente dicho. Pero lo extraño es el lugar donde lo presenta. ¡Sus antenas!
Quién describió a este escarabajo
El escarabajo escorpión pertenece a la familia Cerambycidae, caracterizada por la longitud de sus antenas. El entomólogo Francis Pascoe describió esta especie en 1859. Los registros la sitúan en Bolivia, Brasil, Perú y Paraguay.
Los primeros indicios sobre su picadura
El primer investigador que se dio cuenta de la particularidad de esta especie fue H. H. Smith en 1884. Él mismo la describe de esta manera.
«Luego de tomarlo con mi dedo índice y pulgar, estaba a punto de transferirlo a una botella, cuando, para mi sorpresa, me infligió un pinchazo bastante agudo, lo que hizo que lo dejara caer rápidamente. Para defenderse así, el insecto usó sus antenas extendiéndolas, luego moviéndolas hacia atrás y hacia arriba con un fuerte tirón».
A pesar de haber sentido una fuerte picadura, Smith concluyó que el insecto no tenía veneno y atribuyó el efecto a lo afilado del aguijón y al impulso mecánico con el que producía el pinchazo. Sin embargo, investigaciones posteriores, como el trabajo de Berkov y colaboradores publicado en 2008, indican que estos escarabajos sí pueden inocular veneno.
Un aguijón parecido al de un escorpión
Los investigadores compararon la forma del aguijón del escarabajo escorpión (Onychocerus albitarsis) con la de un escorpión verdadero (Leiurus quinquestriatus). También analizaron las antenas de un pariente cercano llamado Onychocerus crassus. Encontraron que los aguijones de L. quinquestriatus y O. albitarsis son muy similares. El del escorpión es más agudo, pero ambos presentan canales por donde se inocula el veneno. En cambio, O. crassus no posee dichos canales.

Los científicos creen que puede tratarse de un fenómeno de convergencia evolutiva. La potencia del veneno es muy diferente, pues la especie de escorpión estudiada posee un veneno bastante potente, mientras que la picadura del escarabajo produce irritación e hinchazón temporal.
Qué efectos produce su picadura
Para conocer un poco más sobre los efectos de la picadura de este insecto en humanos, podemos mirar el informe de Amaral y colaboradores publicado en el Journal of Clinical Toxicology. Allí presentan los casos de dos personas que tuvieron contacto con el escarabajo. La primera sufrió hinchazón y dolor en la zona. Después de 24 horas persistía el enrojecimiento, aunque no aparecieron otros efectos. El segundo paciente, que recibió una picadura en los dedos, presentó una reacción similar.

Por el tipo de síntomas observados, los investigadores plantearon que el veneno podría contener sustancias similares a la histamina. Por ahora se trata de una hipótesis, ya que la rareza de esta especie ha dificultado la obtención de suficientes individuos para estudiar en detalle la composición del veneno.
De dónde podría provenir el veneno
Otra hipótesis propone que el veneno de estos escarabajos puede provenir de compuestos presentes en sus plantas hospederas. Algunos parientes cercanos del escarabajo escorpión se alimentan de plantas de las familias Anacardiaceae y Euphorbiaceae, conocidas por contener sustancias tóxicas.
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Referencias
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Amaral, A. L. S., Castilho, A. L., Borges de Sa, A. L., & Haddad Jr, V. (2018). Envenomations in humans caused by the venomous beetle Onychocerus albitarsis: observation of two cases in Sao Paulo state, Brazil. Journal of Clinical Toxicology, 8, 1000392.
Berkov, A., Rodríguez, N., & Centeno, P. (2008). Convergent evolution in the antennae of a cerambycid beetle, Onychocerus albitarsis, and the sting of a scorpion. Naturwissenschaften, 95(3), 257-261.
Corrêa, C. A., Brügger, B. P., Carvalho, A. G., Zanuncio, J. C., & Ribeiro, S. P. (2020). The venomous beetle (Onychocerus albitarsis) Pascoe, 1859 (Coleoptera: Cerambycidae): First report in Minas Gerais State, Brazil. Entomologica Americana, 126(1-4), 112-114.
Pascoe, F. (1859). On new genera and species of Longicorn Coleoptera. Transactions of the Entomological Society of London. Disponible en: Biodiversity Heritage Library.
Tirant, S. L., & Limoges, R. (2016). First record of Onychocerus albitarsis Pascoe, 1859 (Coleoptera: Cerambycidae: Lamiinae: Anisocerini) from Paraguay. Dugesiana, 23(2).
