¿Cómo se escribe la música?

Un pintor realiza su obra sobre un lienzo, el músico la escribe sobre el silencio. La música puede definirse como el arte que emplea el sonido y el silencio de manera organizada para producir un efecto estético o anímico. Pero es más que eso, es una forma de expresión y comunicación muy profunda, diría yo, equivalente a las palabras, o incluso mejor.

Algo que tienen en común estos dos oficios es que ambos se pueden escribir, si por escribir entendemos utilizar letras o signos grabados sobre una superficie para representar conceptos y significados. Es así, como a continuación, veremos las reglas básicas de la escritura musical.

El sonido y el silencio son la materia prima

El sonido nace cuando una vibración se propaga por un medio, como el aire, y llega a nuestros oídos. En música solemos reconocer cuatro cualidades: la altura indica si un sonido es grave o agudo; la duración, cuánto tiempo permanece; la intensidad, si suena fuerte o suave; y el timbre nos permite distinguir, por ejemplo, un violonchelo de una guitarra aunque interpreten la misma nota.

El silencio también se escribe. Las pausas separan frases y crean expectativa. En una partitura, cada figura de duración tiene un silencio equivalente, de modo que el intérprete sabe cuándo tocar y cuándo esperar.

Las notas, los semitonos y las octavas

En el sistema musical occidental usamos siete nombres para las notas: do, re, mi, fa, sol, la y si. Al continuar hacia sonidos más agudos, la serie vuelve a comenzar. La distancia entre una nota y la siguiente del mismo nombre se llama octava.

La distancia más pequeña utilizada habitualmente en este sistema es el semitono. El sostenido (♯) eleva una nota un semitono y el bemol (♭) la baja. En un piano afinado con temperamento igual, do sostenido y re bemol corresponden a la misma tecla, aunque la manera de escribirlos depende de la armonía y del papel que cumplen en la música.

Pulso, tempo y compás

El pulso es la sucesión regular que sentimos al acompañar una canción con el pie. En cierto modo, es algo intuitivo, pero en el fondo no deja de ser matemática. El tempo indica la velocidad de ese pulso y puede expresarse en pulsaciones por minuto. Una obra a 60 pulsaciones por minuto avanza, aproximadamente, a un pulso por segundo.

El compás agrupa los pulsos y se representa mediante dos números. En 4/4, uno de los compases más frecuentes, caben cuatro pulsos y la negra suele ocupar uno de ellos. Las líneas divisorias separan un compás del siguiente y ayudan a orientarse dentro de la partitura.

Figuras musicales y silencios

Las figuras indican cuánto dura cada sonido. Si tomamos la negra como un pulso en un compás de 4/4, las equivalencias básicas son estas:

FiguraDuración
Redonda4 pulsos
Blanca2 pulsos
Negra1 pulso
Corchea1/2 pulso
Semicorchea1/4 de pulso

Estas relaciones permiten dividir y combinar el tiempo. Dos blancas duran lo mismo que una redonda; dos corcheas ocupan el tiempo de una negra. Los silencios siguen exactamente las mismas proporciones.

El pentagrama, las claves y la altura

El pentagrama es una forma en la que podemos representar las notas musicales en relación al tiempo. Está formado por cinco líneas y cuatro espacios. La posición vertical de una nota representa su altura: cuanto más arriba aparece, más agudo es el sonido. El recorrido horizontal muestra el paso del tiempo.

Pentagrama con clave de sol, compases, figuras musicales, sostenido, bemol y doble barra final.
El pentagrama representa la altura y la duración de los sonidos mediante claves, figuras, compases y alteraciones. Créditos: Benjamin D. Esham, Wikimedia Commons (dominio público).

La clave situada al comienzo del pentagrama da un nombre a sus líneas y espacios. La clave de sol señala la nota sol en la segunda línea y se usa con frecuencia para sonidos agudos. La clave de fa marca la nota fa en la cuarta línea y resulta común en registros graves. Cuando una nota queda fuera del pentagrama se añaden pequeñas líneas adicionales.

Cómo empezar a leer una partitura

  1. Observa la clave: define el nombre de las notas en el pentagrama.
  2. Identifica el compás: indica cómo se agrupan los pulsos.
  3. Lee la altura: sigue la posición de cada nota en líneas y espacios.
  4. Cuenta el ritmo: relaciona cada figura y cada silencio con el pulso.
  5. Practica por fragmentos: combina lentamente altura y duración antes de aumentar el tempo.

Al principio conviene leer melodías breves y mantener un pulso estable. Con la práctica, los signos dejan de percibirse por separado y comienzan a formar frases musicales, del mismo modo que las letras terminan convirtiéndose en palabras e ideas. Lo bonito de nuestro cerebro es que genera «atajos» para agrupar cosas relacionadas y mejorar su comprensión, así que con la suficiente práctica, la lectura musical o «solfeo» se convierte en un lenguaje completamente natural.

El viaje apenas comienza

Estas reglas son la puerta de entrada a la escritura musical. Quedan por explorar las escalas, los intervalos, las tonalidades, los acordes, la armonía y muchas formas de combinar ritmo y melodía. Cada concepto permite leer con mayor libertad y también escribir las ideas que antes solo podíamos imaginar o escuchar. ¡Gracias por leer!

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Referencias

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2 comentarios en «¿Cómo se escribe la música?»

  1. Hola,
    No aparece el nombre del autor de este atículo, para felicitarlo ya que está muy claro la forma en que describe cómo se escribe la música. sería bueno saber si hay más publicaciones de este autor para continuar sabiendo más de cómo se escribe la música y porsupuesto cómo escribirla.
    Gracias.

    • Hola! Nos alegra que alegra que te guste. Por el momento no hay más publicaciones al respecto pero podríamos pensar en el futuro!

      El autor es Sebastián Berrío, quien escribe.

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