Las 5 estrellas más grandes del universo conocido

Las estrellas más grandes del universo tienen dimensiones difíciles de imaginar. Si alguna de ellas ocupara el lugar del Sol, su superficie engulliría los planetas interiores y podría extenderse hasta las órbitas de Júpiter o Saturno. Estas estrellas son, en su mayoría, supergigantes rojas que se han hinchado durante las últimas etapas de su vida y expulsan enormes cantidades de gas y polvo al espacio.

En esta oportunidad, te presentamos un top cinco de las estrellas más grandes conocidas hasta ahora. Esta clasificación es provisional, pues muchas de estrellas poseen atmósferas difusas y pulsantes, por lo que su radio depende de la distancia, la temperatura y el modelo empleado para su cálculo. Aun así, las estimaciones disponibles permiten reconocer a cinco candidatas que sobresalen incluso entre las gigantes:

5. VX Sagittarii, una estrella que «cambia de tamaño»

VX Sagittarii está a unos 5.100 años luz, en dirección a Sagitario. Es una estrella variable: pulsa, cambia de brillo y desarrolla capas de moléculas por encima de su fotosfera. Las estimaciones de su radio abarcan entre 1.000 y 2.000 radios solares; un valor intermedio la coloca entre los mayores astros conocidos.

Su atmósfera se extiende mucho más allá de la superficie visible. Observaciones con la técnica de interferometría han detectado monóxido de carbono, agua y polvo a diferentes alturas, además de enormes células de convección, que son corrientes circulares de aire caliente que sube y aire frío que baja. VX Sagittarii pierde materia de forma constante y construye a su alrededor una envoltura que conserva la historia de esas expulsiones.

4. Westerlund 1-26, una gigante con su propia nebulosa

Westerlund 1-26, o W26, forma parte del enorme cúmulo Westerlund 1, situado en la constelación del Altar. Su radio se ha calculado entre 1.530 y 1.580 veces el del Sol. Su superficie rebasaría ampliamente la órbita de Júpiter si sustituyera a nuestra estrella.

W26 está rodeada por una nebulosa de hidrógeno ionizado, un hallazgo poco común alrededor de una supergigante roja. La estrella es demasiado fría para producir por sí sola la radiación que hace brillar ese gas, por lo que los astros azules y calientes del mismo cúmulo probablemente aportan la energía necesaria. La nebulosa permite seguir el rastro de la materia que W26 arroja al espacio antes de terminar su vida como supernova.

3. NML Cygni, una hipergigante envuelta en polvo

NML Cygni se encuentra a unos 5.300 años luz, en la constelación del Cisne. Su radio estimado ronda 1.640 veces el del Sol y su luminosidad alcanza unas 270.000 luminosidades solares. Si la colocáramos en el centro del Sistema Solar, se extendería más allá de la órbita de Júpiter.

La estrella pierde masa mediante un viento denso que ha formado una envoltura irregular de gas y polvo. Parte de ese material recibe la radiación ultravioleta de las estrellas calientes de la asociación Cygnus OB2, cercana en el cielo, y produce un arco luminoso. En la imagen de abajo, NML Cygni se distingue por su intenso color rojo y por el resplandor verdoso que la rodea.

2. WOH G64, un coloso en otra galaxia

WOH G64 está a unos 160.000 años luz de la Tierra, en la Gran Nube de Magallanes, una galaxia cercana a la Vía Láctea. Los cálculos más detallados sitúan su radio cerca de 1.540 radios solares, mientras que otras fuentes suelen resumir su escala en unas 2.000 veces la del Sol. Con cualquiera de esas estimaciones, ocuparía gran parte del espacio comprendido entre el Sol y Saturno.

También es uno de los gigantes mejor observados. En 2024, el instrumento GRAVITY del Very Large Telescope Interferometer obtuvo la primera imagen ampliada de una estrella situada fuera de nuestra galaxia. La observación reveló un capullo ovalado de polvo alrededor del astro. Nuevos espectros publicados en 2026 indican que WOH G64 sigue siendo una supergigante roja, aunque su atmósfera atraviesa cambios intensos y posiblemente interactúa con una compañera.

1. Stephenson 2-18, una estrella que alcanzaría a Saturno

Stephenson 2-18, también conocida como Stephenson 2 DFK 1, se encuentra en dirección a la constelación del Escudo. A partir de su luminosidad y una temperatura estimada de 3.200 kelvin, se ha calculado un radio de hasta 2.150 veces el del Sol. Eso equivale a casi 1.500 millones de kilómetros desde su centro hasta sus capas visibles.

Trasladada al Sistema Solar, su superficie llegaría aproximadamente hasta la órbita de Saturno. Es una escala extraordinaria incluso para una supergigante roja, pues la luz tardaría cerca de nueve horas en completar una vuelta alrededor de su circunferencia. Su brillo queda muy atenuado por el polvo de esta región de la Vía Láctea, de modo que en las observaciones aparece como un punto anaranjado entre numerosas estrellas.

Gigantes al final de su vida

El tamaño de estas estrellas cuenta una historia de transformación. Todas nacieron con mucha más masa que el Sol y consumieron su combustible con rapidez. Al agotar el hidrógeno del núcleo, sus capas exteriores se expandieron hasta ocupar un volumen descomunal. Aunque su diámetro impresiona, esas envolturas son tenues. En sus regiones externas, la materia está mucho más dispersa que el aire terrestre.

También son estrellas efímeras en términos cósmicos. Sus vientos ya están enriqueciendo el espacio con elementos que podrán formar nuevas estrellas y planetas. Cuando algunas exploten como supernovas, devolverán todavía más material a su entorno. Su enorme tamaño es un indicativo de que están en las últimas etapas de sus vidas.

De esta manera terminamos nuestro viaje por algunas de las estrellas más colosales de nuestro universo. Si te gustó el artículo ¡no olvides compartirlo!

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Referencias

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