Desde la antigüedad, el interrogante sobre el significado del tiempo le ha quitado el sueño a muchos seres humanos. Grandes filósofos de la historia han intentado darle una respuesta a esta pregunta, por lo menos, hasta hoy, de carácter subjetivo. ¿Qué es el tiempo? Lo analizaremos a continuación.
Todas las personas experimentamos el fenómeno del tiempo, pero no es nada fácil de comprender, ni mucho menos, de explicar. Al hablar de estos conceptos es fácil caer en el enredo: el tiempo existe sólo un pequeño instante, el resto es pasado o futuro. El futuro no existe, es algo que no ha pasado. El pasado ya pasó, pero tampoco existe.
Si luego de leer estas líneas pensaste que son demasiado obvias, que su sentido es tan explícito que no merece ser mencionado; o si por el contrario te parece un juego de palabras pretencioso, tal vez te venga bien la siguiente revisión del concepto en diferentes obras literarias, que son muy distintas entre sí, pero que permiten ampliar el panorama de interpretación.
El tiempo como insumo del hombre moderno
En su libro Momo, Michael Ende habla sobre el significado del tiempo para el hombre de hoy en día, y hace una crítica a la sociedad de consumo, que sólo tiene tiempo para el trabajo y no es capaz de darse tiempo para ser feliz. Aunque claro está, que habla del tiempo en su contenido, no en su forma.
En Momo, el autor usa el concepto de «hombres grises», para denominar a aquellas personas que son esclavas del sistema. Estas han renunciado a su vida por seguir en la competencia del mundo moderno, que tiene como principio más básico el uso eficiente del tiempo, al considerarse el recurso más valioso del ser humano.
También el poeta colombiano William Ospina define una excelente posición sobre el tiempo en su poema «El geólogo»:
Aquí hubo un mar hace un millón de años.
William Ospina
El hombre no lo sabe, mas la piedra se acuerda.
Pártela: hay un cangrejo en sus entrañas,
todo de piedra ya, forma magnífica
que se negó a ser polvo.
Ante el peñasco y el guijarro, piensa
que acaso fueron seres dolorosos,
sangre y pulmones palpitantes.
Entre la ciega roca
y el trémolo extasiado de la salamandra
tan sólo hay tiempo».
En sus versos, el autor plasma el carácter efímero de la vida, y a su vez, los rastros que deja de manera indirecta en el mundo. De la inmensa cantidad de seres que han poblado la tierra, quedan solo sus rastros fosilizados, y las marcas de todo este proceso se evidencian en las montañas, ríos, cañones y accidentes geográficos labrados por millones de añosl. El hombre sólo ha sido testigo de un breve instante.
El tiempo cíclico y el tiempo lineal
Para muchas culturas indígenas precolombinas, el tiempo era cíclico. Es decir, para ellos, cada cierto tiempo se repetían determinados sucesos. Como por ejemplo, las temporadas adecuadas para cultivar. Esta percepción, desde su cosmogonía, podía deberse a la naturaleza cíclica de los fenómenos astronómicos, como la salida y puesta del sol, de la luna o el paso de cometas. Lo cierto es que dicha interpretación tenía un efecto muy importante en su modo de vivir y sus creencias.
La visión lineal del tiempo se empezó a desarrollar luego, con el desarrollo de las culturas orientales. La filosofía y religión zoroastrista parece ser la primera en mencionar el concepto lineal de tiempo, que con el pasar de los siglos se masificaría, junto con el desarrollo de Europa y Asia.
Una convención necesaria
El tiempo hace parte de la vida cotidiana, y en general, de toda la existencia. Sería difícil imaginar la vida sin este concepto –mirándolo desde el punto de vista cronológico-, sobre todo por la necesidad del hombre de medir la duración de sus acciones para realizar planes. La vida moderna gira en torno al tiempo y esta convención humana es fundamental para el desarrollo de las sociedades.
Resulta interesante cómo en ciertas obras literarias se aborda la pérdida del sentido del tiempo. Por ejemplo, el personaje Mersault, en “El Extranjero” de Albert Camus, durante su estadía en la cárcel, demuestra una experiencia relacionada:
Había leído que en la cárcel se concluía por perder la noción del tiempo. Pero no tenía mucho sentido para mí. No había comprendido hasta qué punto los días podían ser largos y cortos. Largos para vivirlos sin duda, pero tan distendidos que concluían por desbordar unos sobre los otros. Perdían el nombre. Las palabras ayer y mañana eran las únicas que conservaban un sentido para mí».
(pág 72).
Considerando los anteriores fragmentos, puede concluirse que la definición de tiempo es un acuerdo humano, necesario para su desarrollo y que puede perderse en ciertas situaciones.
Esta es solo una revisión corta de algunas posturas interesantes sobre el concepto del tiempo en obras literarias, y por su puesto está permeada por las que el autor conoce. Si quieres que hablemos sobre más obras que tratan esta temática, puedes dejarlas abajo en los comentarios para hacer luego una segunda parte. También te invitamos a que estés atento, pues en el futuro abordaremos este concepto desde una perspectiva científica.
Imagen de portada: Monoar Rahman Rony en Pixabay