Foto de portada: Correa y colaboradores (2020)
Seguramente has escuchado que todos los escarabajos (orden Coleoptera) no pueden picar, debido a que no tienen estructuras para ello. Sin embargo, como casi todo en la biología, nunca faltan las excepciones. El escarabajo escorpión (Onychocerus albitarsis) es un claro ejemplo de esto. En el siguiente artículo te enseñamos todo sobre este interesante insecto.
Si bien muchas familias de escarabajos (por ejemplo Carabidae, Coccinellidae, Lampyridae, etc.) producen químicos de defensa, estos son secretados por glándulas ubicadas en el abdómen o tórax. Entonces ¿qué hace distinto al escarabajo escorpión? Pues bueno, la diferencia es que esta especie sí posee un aguijón propiamente dicho. Pero lo extraño es el lugar donde lo presenta. ¡Sus antenas!
El escarabajo escorpión pertenece a la familia Cerambycidae, caracterizada por lo largo de sus antenas. Esta especie fue descrita en el año 1859 por el entomólogo Francis Pascoe. Hasta ahora, se ha registrado en Brasil, Perú y Paraguay
El primer investigador que se dio cuenta de la particularidad de esta especie fue HH Smith en 1884. Él mismo lo describe de esta manera:
«Luego de tomarlo con mi dedo índice y pulgar, estaba a punto de transferirlo a una botella, cuando, para mi sorpresa, me infligió un pinchazo bastante agudo, lo que hizo que lo dejara caer rápidamente. Para defenderse así, el insecto usó sus antenas extendiéndolas, luego moviéndolas hacia atrás y hacia arriba con un fuerte tirón»
A pesar de haber sentido una fuerte picadura, Smith concluyó que no tenía veneno, y que los efectos de esta eran generados por lo afilado del aguijón y por el impulso mecánico que el insecto realizaba para generar el pinchazo. Sin embargo, en estudios recientes, como el trabajo de Berkov y colaboradores en el 2007, se sugiere que estos sí pueden inocular veneno.
Primero, estos investigadores quisieron comparar la forma del aguijón del escarabajo escorpión (Onychocerus albitarsis) respecto a la de un escorpión verdadero (Leiurus quinquestriatus). También analizaron las antenas de un pariente cercano del escarabajo, llamado Onychocerus crassus. Lo que encontraron fue que los aguijones de L. quinquestriatus y de O. albitarsis son muy similares, aunque el escorpión presenta un aguijón más agudo que el escarabajo, pero ambos comparten la presencia de canales en forma de línea, por donde es inoculado el veneno. Por su parte, el otro escarabajo (O. crassus), no presenta dichos canales.

Los científicos creen que puede tratarse de un fenómeno de convergencia evolutiva, aunque no hay similaridad en cuanto a la potencia del veneno, pues el que presenta el escorpión estudiado es bastante potente, mientras que el del escarabajo solo genera irritación e hinchazón temporal.
Para conocer un poco más sobre los efectos de la picadura de este insecto en humanos, podemos mirar este informe realizado por Amaral y colaboradores, en la Revista de Toxicología Clinica. En este presentan el caso de dos personas que tuvieron contacto con el escarabajo. La primera presentó hinchazón y dolor en la zona, luego de 24 horas persistía un enrojecimiento, aunque ningún otro efecto persistía. Lo mismo sucedió con otro paciente que fue picado en los dedos.

Debido al tipo de síntomas presentados, los investigadores creen que el veneno puede estar compuesto de histamas, pero por ahora solo se trata de especulación, pues debido a lo raro de esta especie, no se ha podido obtener individuos suficientes para hacer un estudio detallado del tipo de veneno.
Incluso, existe otra hipótesis que propone que el veneno de estos escarabajos puede provenir de compuestos que contienen sus plantas hospederas. Se conoce que los parientes cercanos al escarabajo escorpión se alimentan de plantas de la familia Anacardiaceae y Euphorbiaceae, que son conocidas por presentar compuestos tóxicos.
Por último, pero no menos importante, te dejamos las referencias con las que hemos redactado este texto, por si quieres echarles un vistazo:
Referencias
Ver ReferenciasAmaral, A. L. S., Castilho, A. L., Borges de Sa, A. L., & Haddad Jr, V. (2018). Envenomations in humans caused by the venomous beetle Onychocerus albitarsis: observation of two cases in Sao Paulo state, Brazil. Journal of Clinical Toxicology, 8, 1000392.
Berkov, A., Rodríguez, N., & Centeno, P. (2008). Convergent evolution in the antennae of a cerambycid beetle, Onychocerus albitarsis, and the sting of a scorpion. Naturwissenschaften, 95(3), 257-261.
Corrêa, C. A., Brügger, B. P., Carvalho, A. G., Zanuncio, J. C., & Ribeiro, S. P. (2020). The venomous beetle (Onychocerus albitarsis) Pascoe, 1859 (Coleoptera: Cerambycidae): First report in Minas Gerais State, Brazil. Entomologica Americana, 126(1-4), 112-114.
Pascoe, F. (1859) On new Genera and Species of Longicorn Coleoptera. Transactions of the Entomological Society of London. Disponible en: https://www.biodiversitylibrary.org/item/51011#page/123/mode/1up
Tirant, S. L., & Limoges, R. (2016). First record of Onychocerus albitarsis Pascoe, 1859 (Coleoptera: Cerambycidae: Lamiinae: Anisocerini) from Paraguay. Dugesiana, 23(2).